Tapir

Nuestra meta es reincorporar al herbívoro Neotropical más grande, el tapir, en la Reserva Natural Iberá. La meta a largo plazo de este proyecto es establecer al menos dos poblaciones autosustentables de tapir en el área protegida Iberá, con el objeto de restablecer una especie clave en el ecosistema y contribuir a la recuperación de la diversidad regional.

Situación actual del proyecto (actualizado en enero de 2017): La primera pareja de tapires del proyecto ya se encuentra viviendo libre en la Reserva Rincón de Socorro, donde es periódicamente monitoreada por telemetría. Cinco tapires más (tres hembras y dos machos) se encuentran pasando el período de cuarentena en la Estación Biológica de Corrientes (EBCo) y en el Centro de rescate Aguará, a la espera de ser trasladados próximamente a un corral de pre-suelta en Socorro.

El tapir: El mamífero terrestre
más grande de América del Sur

El Tapir o Mboreví (Tapirus terrestris) es un perisodáctilo (orden al que pertenecen también los caballos, las cebras y los rinocerontes) de amplia distribución en selvas, espinales y humedales de Sudamérica. El tapir es el mayor herbívoro terrestre de Argentina. Se trata de un mamífero adaptable, con amplia distribución en Sudamérica y nativo del Norte argentino. Esta especie está catalogada como en peligro de extinción en Argentina y se extinguió de la provincia de Corrientes durante el siglo XX. De acuerdo al Grupo de Especialistas en Tapires de la UICN, las cuatro especies de tapires son candidatas ideales para programas de reintroducción o traslocación. Esta afirmación está basada en que los tapires son altamente adaptables a cambios de dieta, de condiciones ambientales y de hábitat y por lo tanto presentan potencial para superar los mayores desafíos enfrentados por los animales relocalizados. Son excelentes nadadores y buceadores, y también se mueven velozmente en tierra. Tienen una longevidad de 25 a 30 años. Durante el día suelen moverse dentro de bosques y en la noche salen hacia zonas más abiertas como matorrales o pastizales, ríos y lagunas. Cuando los días son muy calurosos, pasan largos períodos de tiempo sumergidos en el agua. El tapir prefiere los bosques en regeneración respecto a los bosques maduros, esto probablemente ocurre por la mayor abundancia de especies vegetales pioneras, las cuales son más palatables y con menos estructuras de defensa. También prefieren sectores de palmares.

El Tapir vuelve a las aguas brillantes
del humedal correntino

A nivel internacional el tapir está clasificado como Vulnerable a la Extinción, con tendencias poblacionales decrecientes (UICN, 2015). Argentina es el país sudamericano donde la situación de la especie se encuentra más comprometida y está catalogado como En Peligro de Extinción. En los últimos 100 años su distribución en el país se redujo a menos de la mitad y la población remanente está en retroceso. Las principales amenazas identificadas para la especie en la Argentina son la reducción, fragmentación y empobrecimiento del hábitat y la cacería. Probablemente esta última habría sido la principal causa de su desaparición de Corrientes. Hasta hace unos 200 años el tapir habitaba en diez provincias Argentinas: Salta, Jujuy, Tucumán, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Misiones, Corrientes y Entre Rios. Actualmente se encuentra extinguido en Entre Ríos, Corrientes y Tucumán y probablemente también en Santiago del Estero y Santa Fe. El tapir habitó el norte y centro de la provincia de Corrientes y se habría extendido también al sur de la misma. d´Orbigny lo señala para Corrientes en 1827 donde dice que “el tapir es raro, aunque se ven algunos en los lugares pantanosos”. Habitó la zona de Puerto Valle, en el noreste de la cuenca Iberá y subsistió en la zona de las islas Apipé, Yacyretá y Talavera hasta la década del 60, en donde fue cazado el último ejemplar del que se tiene registro en 1975.

Reintroducción del tapir en el Iberá:
oportunidades y desafíos

El tapir es considerada una especie clave ya que es una especie arquitecta o ingeniera de los paisajes naturales y por su importante papel en el funcionamiento y estructura de los ecosistemas donde habita, especialmente por su rol de dispersor de semillas de hierbas, arbustos y árboles.

Al ser una especie de hábitos forestales y acuáticos, los lugares seleccionados para restablecer la presencia de la especie son las reservas Rincón del Socorro/Iberá y Cambyretá, ambas incluidas dentro de la Reserva Natural Iberá (RNI) y bajo propiedad y manejo de CLT. En estas reservas ya no se verifican las amenazas que han hecho desaparecer a la especie de extensas regiones como la caza furtiva o el empobrecimiento del hábitat a causa de actividades ganaderas. Solo se permiten algunas actividades de turismo extensivo en algunos sectores de las mismas. De hecho, los ambientes naturales, especialmente los sectores boscosos, han comenzado un notable proceso de recuperación que se verifica una vez que el ganado es retirado y las frecuentes quemas con fines productivos suprimidas.

Como se mencionó, el primer sitio de liberación elegido es la reserva privada de CLT Rincón del Socorro/Iberá. Esta reserva resguarda la mayor superficie de bosques en categoría de conservación estricta de la Reserva Provincial Iberá. Posee un mosaico de bosques higrófilos, bosques de Prosopis, sabanas con Butia paraguayensis, bañados y pajonales inundables de aproximadamente 10.000 hectáreas de superficie que constituye el hábitat más propicio para la liberación de los tapires. El resto de las 30.000 hectáreas posee una muestra más homogénea de bañados y pajonales inundables. Esta reserva privada es lindante con el extenso Parque Provincial Iberá, también con categoría de conservación estricta. Se estima que los tapires utilizarán los bosques como ambientes de refugio y alimentación, y los bañados y pajonales inundables como sitios de alimentación (especialmente en la periferia de bosques). Estimamos que el mosaico de ambientes podría albergar un mínimo de 50 animales, con posibilidades de dispersión a otras áreas contiguas de la Reserva Provincial Iberá.

La reintroducción del tapir al Iberá trae la oportunidad de seguir proveyendo beneficios económicos de largo plazo a la economía local, fortaleciendo las actividades de ecoturismo relacionadas con la observación de fauna que ya se llevan adelante en la región.


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